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Termografía 7 min de lectura ·

Cómo leer un informe termográfico de placas solares

Imagen termográfica de una fila de paneles solares industriales con una anomalía térmica destacada

Tener en la mano un informe termográfico de tu instalación fotovoltaica y no saber qué dice es más habitual de lo que parece. Las imágenes en falso color impresionan, pero lo que decide si hay que actuar hoy o se puede esperar seis meses no es el color: son las cifras que hay al lado. Esta guía explica cómo leerlas.

Qué estás mirando realmente en una imagen térmica

Una imagen termográfica no es una fotografía. La cámara capta radiación infrarroja y asigna un color a cada nivel de energía. Los colores, por tanto, son arbitrarios: la misma escena puede salir en tonos de gris o en la clásica paleta "ironbow" según la configuración. Un módulo que aparece en rojo intenso no está "en rojo": está en el extremo superior de la escala elegida para esa imagen.

La escala de temperatura: lo primero que hay que mirar

A un lado de la imagen siempre hay una barra de colores con dos valores: el mínimo y el máximo de temperatura representados. Esa escala determina por completo la lectura visual. Una escala muy estrecha —pongamos de 45 a 50 °C— hace que diferencias irrelevantes aparezcan como contrastes espectaculares. Una escala muy amplia —de 0 a 150 °C— puede esconder una anomalía real dentro de un fondo uniforme.

Un informe bien hecho mantiene escalas coherentes e indica siempre los valores. Si ves imágenes sin escala visible, desconfía: sin rango de referencia, el color no significa nada.

También encontrarás marcadores: un punto de máximo (Máx.) y, a menudo, un punto de referencia sobre una zona sana del mismo módulo. Con esos dos valores se calcula la cifra que de verdad importa.

El delta T: la cifra que decide

El delta T (ΔT) es la diferencia de temperatura entre el punto anómalo y una zona equivalente en buen estado. Es el parámetro clave de cualquier diagnóstico termográfico, porque es el único que se puede comparar entre inspecciones hechas en días y condiciones distintas.

La razón es sencilla: la temperatura absoluta de un panel depende de la irradiancia, del ambiente, del viento y de la hora. Un módulo sano puede estar a 60 °C un mediodía de agosto en Lleida sin problema alguno. Lo que sí dice algo es que un punto esté 25 grados por encima de sus vecinos inmediatos.

Como orientación general, la práctica del sector considera que un ΔT de pocos grados es una variación dentro de la normalidad, que a partir de unas decenas de grados se habla de una anomalía clara, y que los valores muy elevados indican un defecto grave que requiere actuación. La clasificación concreta debe hacerla el termógrafo en función del tipo de patrón detectado, no solo de la cifra.

Imagen térmica con un punto caliente aislado en un panel solar y marcador de temperatura máxima

Anomalía puntual aislada: el marcador indica la temperatura máxima del punto.

Los patrones térmicos típicos y qué significa cada uno

Más allá de la temperatura, lo que orienta el diagnóstico es la forma de la zona caliente. Estos son los patrones que aparecen con más frecuencia en instalaciones fotovoltaicas:

Punto único sobre una célula

Una mancha pequeña, redonda o irregular, limitada a una sola célula. Apunta a suciedad adherida (un excremento de ave, resina, líquenes) o a una célula con una microfisura. Es el patrón más común y, si el origen es la suciedad, también el más fácil de resolver. Aquí explicamos qué es exactamente un hot-spot.

Módulo completo más caliente que sus vecinos

Todo el panel calienta de forma uniforme por encima de los módulos contiguos. Suele indicar que el módulo está desconectado, en circuito abierto o con un problema de conexión en la caja: no genera y, por tanto, no cede energía a la red, sino que la disipa.

Patrón de "parche" o bloque rectangular

Una franja rectangular claramente delimitada, que corresponde a un tercio o a la mitad del módulo. Esa geometría tan limpia no la produce la suciedad: corresponde al grupo de células que protege un diodo de bypass. Un patrón de este tipo apunta casi siempre a un diodo averiado o a un grupo de células en cortocircuito.

Varios módulos consecutivos

Cuando la misma anomalía se repite a lo largo de una fila entera, el problema rara vez está en los módulos: suele estar en el cableado del string, en un conector con resistencia elevada o en la caja de conexiones. Este es el tipo de hallazgo que hace que la termografía se utilice también como revisión de seguridad eléctrica, sobre todo en parques solares y grandes cubiertas.

Franja caliente en el borde inferior

Una banda continua a lo largo del marco inferior del panel es el rastro típico de la acumulación de suciedad y barro que la lluvia arrastra pero no llega a evacuar. En este caso, la solución no es técnica sino de mantenimiento: una limpieza periódica bien planificada.

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Cuándo una anomalía es crítica

Un informe útil no se limita a listar hallazgos: los prioriza. Los criterios que hacen que una anomalía pase a ser crítica son tres.

La magnitud del ΔT. Cuanto mayor es la diferencia respecto a la zona sana, más rápida es la degradación del encapsulante y más alto el riesgo de daño permanente.

La naturaleza eléctrica del defecto. Un punto caliente por suciedad se resuelve limpiando. Un conector o una caja de conexiones calentando es un problema de seguridad: puede acabar en arco eléctrico, y en una cubierta industrial con material combustible eso tiene consecuencias que van más allá de la producción perdida.

La extensión. Una anomalía aislada en un módulo de doscientos es un asunto de mantenimiento. Repetida en el 15% del campo fotovoltaico es un problema sistémico —de serie de fabricación, de montaje o de diseño— y hay que abordarlo de otra manera.

Errores habituales al interpretar una imagen térmica

Qué debe contener un informe completo

Un informe termográfico solvente incluye, como mínimo: las condiciones de la inspección (fecha, hora, irradiancia, temperatura ambiente, viento), la identificación del equipo y del termógrafo que lo firma, la imagen térmica y la fotografía visible de cada anomalía con su localización exacta, la clasificación por gravedad y una recomendación de actuación concreta.

Este último punto es lo que convierte un documento técnico en una herramienta útil: tienes que salir de la lectura sabiendo qué hay que limpiar, qué hay que revisar y qué hay que sustituir. Si además quieres contrastarlo con datos de producción, merece la pena cruzar el informe con las curvas de tu inversor.

Conclusión

Leer una termografía es, sobre todo, saber qué comparar: la zona anómala con la sana, la forma del patrón con la arquitectura eléctrica del módulo, y el hallazgo aislado con el conjunto de la instalación. Con esos tres criterios, un informe se convierte en un plan de mantenimiento. Si quieres saber cómo se hace la captura, lo explicamos en termografía con dron o cámara de mano.

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